El gobierno brasileño presentó ante el Parlamento su Proyecto de Ley Presupuestal para 2027, y la Fuerza Aérea se lleva una tajada considerable. De los 855 millones de dólares previstos para inversiones en la fuerza, unos 580 millones, más del 70% del total, están destinados al programa FX: la incorporación de los cazas Saab Gripen NG encargados a Suecia en 2014. El texto aún requiere aprobación parlamentaria para convertirse en ley.
Un programa que acumula retrasos
El número habla solo. Brasil contrató 36 Gripen NG con la intención de modernizar su flota de combate y, a esta altura, solo recibió aproximadamente doce. Un ritmo que la propia asignación presupuestaria refleja sin eufemismos: en 2027 se espera incorporar apenas cuatro aeronaves más, junto con sistemas asociados, simuladores, logística inicial, servicios de apoyo, integración de sistemas y armamento.
El programa FX tiene una historia larga y complicada. Brasil lo lanzó formalmente a comienzos de los años 2000 para reemplazar sus cazas AMX y F-5, en una licitación que tomó más de una década en resolverse. En 2013, Brasilia eligió el Gripen NG de Saab por sobre el F/A-18 Super Hornet de Boeing y el Rafale de Dassault, en un fallo que sorprendió a varios analistas porque el avión sueco todavía no había volado en su versión de nueva generación. La elección se basó en parte en la transferencia tecnológica comprometida por Saab, un factor clave para la industria aeroespacial brasileña.
Por qué importa la demora
Los retrasos en el programa responden a una combinación de factores. El propio desarrollo del Gripen NG en Suecia tomó más tiempo del proyectado, y las entregas se vieron afectadas además por la capacidad de producción de Saab, que en paralelo atiende pedidos de otros clientes como Sudáfrica, Hungría y Chequia. Del lado brasileño, las restricciones presupuestarias de años anteriores tampoco ayudaron a sostener el ritmo de adquisición.
El peso de esos 580 millones dentro del presupuesto total de inversión de la fuerza muestra que el Gripen sigue siendo la prioridad excluyente. No hay mucho margen para otros programas cuando un solo contrato absorbe casi tres de cada cuatro dólares disponibles para inversión. Para una fuerza aérea del tamaño de la brasileña, la tercera de América del Sur en términos de presupuesto global, llegar a 2027 con solo alrededor de dieciséis Gripen NG operativos de los 36 comprometidos representa una brecha de capacidad real en su flota de combate.