Dos movimientos simultáneos en la agenda de defensa argentina marcan un salto en la política de reequipamiento de las Fuerzas Armadas. El martes, el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, firmó un Memorándum de Entendimiento con Israel en la sede del Ministerio. El mismo día, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, almirante Marcelo Dalle Nogare, expuso ante el Rotary Club la situación de la Armada y confirmó que la adquisición de submarinos sigue siendo una de las principales prioridades del Estado Mayor.
Israel y la cooperación bilateral
Ministero de defensa
El MoU con Israel fue suscripto por Presti y la nueva contraparte israelí, aunque el resumen disponible no detalla el cargo ni el nombre de quien firmó en representación de Tel Aviv. El acuerdo se enmarca en una relación bilateral que ya había dado un primer paso concreto con la adquisición de los fusiles ARAD por parte de las fuerzas argentinas. Ese contrato de armamento fue la primera compra de Israel en este ciclo de acercamiento, y el memorándum busca institucionalizar esa cooperación y abrirle la puerta a nuevas áreas de trabajo conjunto en defensa.
Israel es uno de los exportadores de tecnología militar más activos del mundo, con capacidades que van desde drones y sistemas de inteligencia hasta munición de precisión y modernización de plataformas existentes. Para Argentina, que viene de décadas de desinversión en sus fuerzas armadas, ese tipo de socio ofrece tanto equipamiento como transferencia de conocimiento, algo que el Estado Mayor viene buscando en varios frentes al mismo tiempo.
El frente de los submarinos
En paralelo, el almirante Dalle Nogare dejó en claro que la renovación de la fuerza de submarinos de la Armada Argentina no es un deseo de largo plazo sino una prioridad activa del Ministerio de Defensa y del Estado Mayor Conjunto. La exposición ante el Rotary Club fue el marco elegido para hacer pública esa postura, lo que habla de una intención de instalar el tema en la agenda más amplia.
El dato central es que Alemania y Francia están dispuestas a financiar el 100% de la venta. Esa condición convierte lo que en otras circunstancias sería un obstáculo presupuestario enorme en una operación técnicamente viable en el corto o mediano plazo, incluso en el contexto de ajuste fiscal que atraviesa el Estado argentino. El financiamiento externo total es una señal de interés geopolítico de ambos países europeos: Argentina como cliente estratégico en el Atlántico Sur vale más que el rédito comercial inmediato.
La Armada Argentina perdió su último submarino operativo en la tragedia del ARA San Juan, hundido en noviembre de 2017 con 44 tripulantes a bordo. Desde entonces, la fuerza de submarinos quedó paralizada. Recuperar esa capacidad no es solo una cuestión operativa interna: el Atlántico Sur es una zona de interés creciente para potencias extrarregionales, y Argentina sin submarinos tiene una brecha de disuasión y vigilancia marítima que sus vecinos y socios notan.
Dos agendas, una estrategia
Que estas dos noticias coincidan en la misma jornada no es casual. El Ministerio de Defensa viene construyendo en paralelo vínculos con distintos proveedores y socios, sin apostar todo a una sola relación. Israel para armamento liviano y tecnología; Europa para plataformas mayores con financiamiento soberano. Es una lógica de diversificación que reduce la dependencia de un único proveedor y da margen de negociación.
Lo que falta ver es si la prioridad declarada sobre los submarinos se traduce en una decisión formal de compra, con plazos y modelo elegido. Por ahora, la señal pública más fuerte es que el financiamiento europeo ya está sobre la mesa y que el Estado Mayor lo considera viable.