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Argentina

Los F-16 argentinos en detalle: AMRAAM, Litening G4 y autoprotección integrada en los pilones

La ceremonia de recepción del segundo lote de F-16AM/BM en el Área Material Río Cuarto reveló algo más que seis aeronaves nuevas. Los cazas ya incorporados aparecieron configurados con misiles de entrenamiento CATM-120, un pod Litening G4 y pilones PIDS+/ECIPS+ de Terma, dejando ver por primera vez en público la arquitectura de subsistemas que acompaña al Programa Peace Condor.

7 de octubre de 2026 • El Lado Correcto
Los F-16 argentinos en detalle: AMRAAM, Litening G4 y autoprotección integrada en los pilones
Crédito: SSgt Abbey Rieves — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)

Con la llegada del segundo lote de F-16, la Fuerza Aérea Argentina completó la mitad de la flota prevista. Cuatro monoplazas y dos biplazas se sumaron a los seis ya recibidos en la primera entrega, llevando el total a 12 de los 24 ejemplares adquiridos a Dinamarca. Pero la ceremonia en Río Cuarto ofreció algo que las entregas anteriores no habían mostrado con este nivel de detalle: cazas ya incorporados configurados con el equipamiento que define su capacidad operativa real.

CATM-120 y el camino al AMRAAM

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Department of Defense. American Forces Information Service. Defense Visual Information Center. 1994 — Public domain

En el apartado aire-aire, los F-16 exhibidos portaban misiles de entrenamiento CATM-120, unidades cautivas diseñadas para reproducir las características físicas del AIM-120 AMRAAM sin emplear munición operativa. Mantienen las mismas dimensiones, masa y comportamiento aerodinámico que el misil real, lo que permite entrenar procedimientos de carga, comprobaciones y operación asociada al sistema sin gastar armamento de combate.

La presencia de estas unidades no es un detalle menor. El paquete de armamento autorizado por Estados Unidos para los F-16 argentinos contempla 36 misiles AIM-120C-8 AMRAAM y dos secciones adicionales de guía, junto con 102 bombas Mk-82 y componentes para 50 GBU-12 Paveway II. Raytheon ya tiene adjudicado un contrato de producción vinculado a esos AIM-120 que incluye a Argentina entre sus destinatarios, dentro de un programa internacional cuyos trabajos se extenderán durante 2027. Los CATM-120 visibles en Río Cuarto son, en ese marco, la herramienta con la que la Fuerza Aérea empieza a preparar pilotos y técnicos para operar esa capacidad antes de que el armamento operativo esté disponible.

El pod Litening G4

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Boevaya mashina — CC BY-SA 3.0

El segundo elemento claramente visible fue el AN/AAQ-28(V)8 Litening G4, instalado en una de las estaciones ubicadas junto a la toma de aire. El pod cumple funciones de adquisición, identificación, seguimiento y designación de blancos mediante sensores electroópticos e infrarrojos, y opera tanto de día como de noche.

La versión G4 incorporada en la configuración danesa introdujo mejoras sobre generaciones anteriores en resolución de imagen, procesamiento y capacidad de identificación. Su función se vincula directamente con otra parte del paquete previsto para Argentina: las GBU-12 Paveway II, bombas guiadas por láser cuyo empleo puede apoyarse en la designación que proporciona el Litening. La combinación de ambos sistemas es la que convierte al F-16 en una plataforma de ataque de precisión, no solo un caza aire-aire.

PIDS+ y ECIPS+: autoprotección en los pilones

El tercer componente exhibido corresponde a los pilones PIDS+ y ECIPS+ desarrollados por la empresa danesa Terma, parte de la arquitectura de autoprotección que evolucionó junto a los F-16 de la Real Fuerza Aérea Danesa. La solución parte de un concepto que aprovecha el volumen y las conexiones de los propios pilones para integrar sensores, dispensadores de contramedidas y equipamiento de guerra electrónica, manteniendo disponible el punto de carga inferior para transportar armamento.

El PIDS+ combina dentro del pilón sistemas de alerta de aproximación de misiles y dispensadores de chaff y flares. El chaff genera una nube de material reflectante para confundir radares enemigos; los flares producen fuentes de calor intenso para engañar sistemas de guiado infrarrojo. El ECIPS+ amplía el concepto hacia el combate electrónico, integrando equipamiento asociado a la suite de guerra electrónica dentro del mismo pilón.

Ambos sistemas trabajan coordinados por el AN/ALQ-213 Electronic Warfare Management System, también desarrollado por Terma. Este sistema centraliza la interacción entre los distintos componentes defensivos de la aeronave: recibe información de sensores y sistemas de alerta, coordina los recursos disponibles y organiza esa información para el piloto. La integración permite que detección, identificación de amenaza y respuesta defensiva operen dentro de una arquitectura común.

En 2025 se había informado sobre el acuerdo firmado con Terma para avanzar en la actualización y preparación de los sistemas de guerra electrónica de los F-16 argentinos, un trabajo que comprende hardware, software, planificación de misiones, equipos terrestres y asistencia de ingeniería.

El sistema de armas completo

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Fuerza Aérea Argentina — CC BY 4.0

Lo que mostró Río Cuarto permite dimensionar mejor el alcance real de Peace Condor. Los F-16AM/BM adquiridos a Dinamarca devuelven a la Fuerza Aérea una plataforma supersónica de combate, pero una parte sustancial del salto tecnológico aparece en los sistemas que rodean a esa aeronave. CATM-120, Litening G4 y pilones PIDS+/ECIPS+ representan tres áreas distintas: entrenamiento de armamento, sensores electroópticos y autoprotección integrada.

A eso se suman otros componentes que forman parte del programa aunque no hayan sido el foco de esta exhibición, entre ellos Link 16, cascos JHMCS, equipos criptográficos, herramientas de planificación de misión, simuladores y sistemas de apoyo en tierra. La Fuerza Aérea avanzó en paralelo con la adecuación de instalaciones en Tandil y Río Cuarto, incluyendo áreas específicas para mantenimiento de guerra electrónica y sensores externos.

Sostener esta arquitectura no demanda solo pilotos y mecánicos de célula y motor. Requiere técnicos especializados en aviónica, sensores, guerra electrónica y sistemas de misión, además de bancos de prueba, software propio y procedimientos de mantenimiento electrónico. Con 12 de los 24 F-16 ya en el país, la siguiente etapa del programa seguirá combinando nuevas entregas con la incorporación y maduración de estos subsistemas, hasta completar no solo la cantidad de aeronaves prevista, sino la capacidad operativa completa que define al F-16 como sistema de armas.

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