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Geopolítica

La Fuerza Aérea estadounidense arranca la construcción del misil Sentinel en el campo

Por primera vez, el programa que reemplazará a los LGM-30 Minuteman III pasa del papel a la obra real. Los trabajos de instalación del nuevo ICBM Sentinel comenzaron directamente en las bases donde operará.

30 de julio de 2026 El Lado Correcto
Crédito: United States Air Force — Public domain

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos dio inicio a la primera construcción en campo del misil balístico intercontinental LGM-35A Sentinel, el sistema que reemplazará a los míticos Minuteman III después de más de cincuenta años en servicio. El hito marca el paso de la fase de desarrollo a la instalación física en las bases que albergarán la nueva arma nuclear.

El Sentinel no es un proyecto menor. Es el componente terrestre de la tríada nuclear estadounidense, el conjunto de capacidades nucleares que combina misiles basados en tierra, submarinos de propulsión nuclear con misiles balísticos y bombarderos estratégicos. La modernización de ese pilar terrestre lleva años siendo considerada urgente por el Pentágono, dado que los Minuteman III entraron en servicio en la década de 1970 y, aunque han sido actualizados en sucesivas ocasiones, su vida útil tiene un límite estructural que ningún parche tecnológico puede extender indefinidamente.

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El programa detrás del hito

Touch Of Light — CC BY-SA 4.0

Northrop Grumman es la contratista principal del Sentinel, un programa que arrastra una historia complicada. En 2023, el Pentágono reveló que el costo estimado del sistema había superado en más de un 37% la línea de base original, lo que activó automáticamente una revisión formal bajo la ley Nunn-McCurdy. Ese tipo de revisión puede derivar en la cancelación de un programa o en su rediseño; en el caso del Sentinel, la administración decidió seguir adelante, argumentando que no había alternativa viable para mantener la disuasión nuclear terrestre.

La decisión de continuar no estuvo exenta de debate. Varios analistas y legisladores cuestionaron si el costo del programa, que proyecciones independientes ubican en el orden de los cientos de miles de millones de dólares a lo largo de su ciclo de vida, era justificable frente a otras prioridades de defensa. El argumento del Pentágono fue que los Minuteman III sencillamente no pueden mantenerse operativos de forma segura y confiable mucho más allá de esta década, y que un misil ICBM moderno no puede improvisarse en poco tiempo.

Obras en las bases

Wikimedia Commons — Public domain

El inicio de la construcción en campo implica trabajos en los silos y la infraestructura de comando y control que sustentan el sistema. Las bases involucradas en el despliegue del Sentinel incluyen instalaciones en los estados de Montana, Wyoming y Dakota del Norte, donde históricamente se concentra el grueso de los misiles terrestres estadounidenses.

La transición desde el Minuteman III al Sentinel no será simultánea ni inmediata. El plan contempla un período prolongado de instalación escalonada, en el que ambos sistemas coexistirán mientras se completan las obras y se certifica el nuevo misil para el servicio operativo. El Sentinel está diseñado para cubrir las próximas décadas de disuasión nuclear terrestre, con una vida útil proyectada que se extiende hasta la segunda mitad del siglo.

Que los trabajos hayan comenzado físicamente en las bases es una señal concreta de que el programa, pese a sus turbulencias presupuestarias, avanza. Para la Fuerza Aérea, es también una respuesta a la presión política y estratégica de mostrar progreso tangible en la modernización nuclear en un momento en que las relaciones con Rusia y China definen buena parte del debate sobre disuasión en Washington.

Fuentes: Real Clear Defense
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