Todo empezó el martes 7 de julio con tres ataques a buques cisterna en el Estrecho de Ormuz. EE.UU. respondió con golpes directos contra objetivos iraníes en represalia, y lo que hasta entonces era un cese del fuego frágil se convirtió en otra cosa. Para el 8 de julio, tanto Trump como las autoridades iraníes declaraban formalmente que el acuerdo ya no existía. El intercambio de ataques se prolongó por un tercer día consecutivo, convirtiendo el período comprendido entre el 7 y el 9 de julio en el episodio más grave del conflicto desde que se firmó ese entendimiento.
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La secuencia de golpes mutuos dejó el futuro de las negociaciones de paz en un estado de incertidumbre profunda, según reportó The War Zone. Ninguna de las dos partes mostró señales inmediatas de querer retomar el diálogo, y el patrón de represalias cruzadas parecía difícil de cortar sin un gesto unilateral que ninguno estuvo dispuesto a dar.
En ese contexto, Trump hizo una amenaza puntual que atrajo atención en los círculos de análisis militar. El presidente estadounidense advirtió que podría atacar la "puerta de entrada" de Pickaxe Mountain, una instalación subterránea iraní considerada la más difícil de alcanzar de todas las que posee Teherán. El solo nombre del blanco en boca de Trump no fue leído como retórica menor. Pickaxe Mountain representa el desafío técnico más extremo en cualquier campaña de bombardeo contra infraestructura nuclear o militar iraní, y mencionarlo implica que Washington tiene o cree tener capacidades para intentar una penetración de ese tipo.
El Estrecho de Ormuz es el punto de tránsito de una fracción enorme del petróleo mundial, y los ataques a buques cisterna en esa zona disparan alarmas inmediatas en los mercados energéticos y en las armadas de varias potencias que mantienen presencia naval en el Golfo Pérsico. Cada incidente allí tiene consecuencias que van mucho más allá del enfrentamiento bilateral.
A mediados de julio el conflicto seguía sin una salida clara. Las conversaciones de paz que habían generado el cese del fuego original enfrentaban su prueba más dura, con ambas partes embarcadas en una escalada que ninguna parecía dispuesta a frenar primero.
Fuentes: The War Zone
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