El 31 de julio de 2026 resultó ser una jornada densa para la industria aeronáutica militar turca. Por un lado, Turkish Aerospace Industries (TUSAŞ) difundió imágenes del prototipo KAAN P1 realizando pruebas de rodaje con motores encendidos, el paso previo inmediato al primer vuelo. Por el otro, Baykar confirmó que el Kızılelma, su caza no tripulado de baja observabilidad, completó los primeros disparos de munición desde la bahía interna de armas con el modelo de serie, sin comprometer su perfil furtivo.
Son dos programas distintos, con objetivos distintos, pero que comparten el mismo trasfondo estratégico: la decisión de Turquía de construir capacidad de combate aéreo propia después de quedar excluida del programa F-35.
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El KAAN se acerca al vuelo
Ata Barış — CC BY-SA 4.0
El KAAN es el caza de quinta generación de Turquía. TUSAŞ lo desarrolla como una plataforma tripulada con tecnología stealth, concebida para reemplazar en el largo plazo a los F-16 que hoy forman el núcleo de la Fuerza Aérea turca. Las imágenes del rodaje motorizado del prototipo P1 muestran al avión moviéndose bajo su propia propulsión en pista, respondiendo a los sistemas de control y verificando la integración de motores, frenos y aerodinámica antes de que las ruedas se despeguen del suelo.
El programa arrancó formalmente después de que Estados Unidos expulsara a Turquía del consorcio F-35 en 2019, como consecuencia de la compra turca del sistema de defensa aérea ruso S-400. La exclusión dejó a Ankara sin acceso al caza más avanzado de Occidente y aceleró la decisión política de invertir en desarrollo nacional. El KAAN voló por primera vez en febrero de 2023, y desde entonces el programa avanzó por fases hacia versiones más completas y representativas de la configuración de producción.
El Kızılelma prueba sus armas internas
Bayhaluk — CC BY-SA 4.0
Mientras tanto, el Bayraktar Kızılelma, el caza no tripulado de Baykar, superó un umbral técnico diferente pero igualmente relevante. Baykar describió la prueba como un salto en la capacidad de ataque de precisión del sistema: el hecho de que la munición salga desde el interior del fuselaje, y no desde puntos de anclaje externos, preserva la geometría furtiva del avión durante toda la misión, incluido el momento del ataque.
La bahía interna de armas es uno de los elementos que definen a una plataforma de combate como verdaderamente stealth. Un avión que lleva sus armas colgadas por fuera multiplica su sección transversal radar de forma considerable, lo que anula gran parte de las ventajas de un diseño de baja observabilidad. Que el Kızılelma haya completado disparos desde adentro del fuselaje con el modelo de serie, no con un prototipo experimental, indica que esa capacidad ya está madura para integración operacional.
Dos caminos, un mismo objetivo
Bayhaluk — CC BY-SA 4.0
El KAAN y el Kızılelma no compiten entre sí: apuntan a roles distintos dentro de la fuerza aérea que Turquía proyecta para la próxima década. El KAAN es una plataforma tripulada de alta gama, pensada para misiones de superioridad aérea y penetración en entornos de alta amenaza. El Kızılelma es no tripulado, más ágil en términos de costos y riesgos, y representa la apuesta de Baykar por escalar su experiencia con los Bayraktar TB2 hacia el combate aéreo ofensivo de mayor intensidad.
Que ambos programas registren avances concretos el mismo día no es casualidad táctica sino reflejo de un proceso de inversión sostenida que lleva años. Turquía construyó una industria de defensa que hoy exporta sistemas a varios continentes y que, con estos dos programas, apunta a dejar de depender de proveedores externos para sus capacidades aéreas más críticas.
Fuentes: Defence Blog, Zona Militar
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